Porque Linux es más rápido que Windows

usemoslinux Hace 8 meses ArchivoUsemosLinux, Recomendados
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Artículo de Usemos Linux
Por qué Linux es más rápido que Windows

Exponemos algunas de las razones por las que un usuario de Windows notará una diferencia importante en el rendimiento de su hardware al pasarse a Linux.
No se trata aquí de defender posiciones a ultranza, ni de fanatismos irracionales. Al contrario, exponemos algunas de las cuestiones que todo nuevo usuario de Linux nota al poco tiempo.

Por qué Linux corre más ligero desde el principio

Antivirus

El que no tuvo un virus en su Windows alguna vez que levante la mano. ¿Nadie? Bueno, ni el más atrevido de los hackers osaría utilizar Windows sin el correspondiente antivirus y antimalware instalados. En realidad, probablemente dicho hacker no use Windows, pero eso es otra historia. El punto es que todo antivirus y antimalware analiza cualquier archivo que uno abre o ejecuta, lo que repercute directamente en el rendimiento del sistema. Basta con desinstalar el antivirus para darse cuenta de lo mucho más rápido que va todo.

Linux, como todos saben, prácticamente no sufre de virus o malware, por lo que no hace falta un antivirus.

Actualizaciones individuales

En Windows, cada aplicación maneja su sistema de actualización en forma separada. Esto implica que, en el mejor de los casos, habrá diferentes procesos, uno para cada aplicación, verificando si los programas en cuestión necesitan ser actualizados. En el peor de los casos, no habrá ninguna actualización automática disponible y habrá que actualizar los programas en forma manual.

Si bien las distribuciones Linux tienen políticas diferentes de actualización de sus paquetes y ello provoca que algunas dispongan antes de ciertas actualizaciones, todas comparten la idea de una biblioteca centralizada desde la que gestionar el sistema de actualizaciones, ya no sólo de los paquetes que hacen al funcionamiento interno del sistema sino también de las aplicaciones de escritorio. Ello supone un ahorro importante de recursos del sistema.

Particiones

Una instalación automática de Linux suele crear, al menos, 3 particiones:

1. / (raíz) con todos los programas y configuraciones. Vendría a ser C: con Archivos de programa y Windows.

2. /home con la configuración y archivos personales. Sería el Documents and Settings de Windows.

3. swap, una partición exclusiva que funciona como memoria virtual. Esto Windows lo hace en un triste archivo normalmente alojado en la raíz del sistema, lo cual repercute en la defragmentación del disco rígido.

Todos somos root

Si bien hoy día casi todas las versiones de Windows permiten la restricción de privilegios para la instalación de programas, lo usual en las instalaciones de Windows domésticas suele ser que la instalación de programas no precisa de privilegios de administrador o, dicho de otra forma, que el único usuario creado es el administrador por lo que no se le pide la contraseña para realizar tareas potencialmente peligrosas para el sistema.

En Linux, en cambio, todas las distribuciones obligan a diferenciar al usuario “común” del administrador y si bien al primero se le pueden otorgar privilegios temporales de administrador (a través de sudo), para ello siempre se requerirá el ingreso de la contraseña correspondiente.

Estas mayores limitaciones para realizar tareas potencialmente dañinas para el sistema terminan implicando una mayor seguridad, pero también una mayor estabilidad del sistema. Asimismo, se pone un freno a la instalación descontrolada de nuevas aplicaciones, con el respectivo ahorro de recursos del sistema que ello supone.

Bibliotecas repetidas

En Windows algunas funciones y variables comunes se almacenan en archivos .DLL (Dynamic Link Libraries). Entre sus ventajas destacan la posibilidad de reducir el tamaño de los archivos ejecutables, de compartir su contenido entre las distintas aplicaciones, de facilitar la flexibilidad y extensión de las mismas y, por último, de facilitar el aprovechamiento de los recursos del sistema.

Sin embargo, suele ser muy común la repetición de DLLs o la utilización de diferentes versiones por parte de los programas. De ese modo, algo que conceptualmente es beneficioso se termina convirtiendo en un infierno. A tal punto que a veces no son sólo bibliotecas DLL las duplicadas sino un framework completo, como puede ser .NET. ¿Cuántas veces descubriste que tenías instaladas varias versiones de .NET al mismo tiempo porque un programa requería de una y otro de otra?

En Linux, por su parte, esto rara vez sucede. Ello se debe, entre otras cosas, al sistema centralizado de instalación de bibliotecas y programas con el que cuentan todas las distribuciones y su elaborado sistema de dependencias que hace que la duplicación de bibliotecas o programas sea casi inexistente.

WYSIWYG (What you see is what you get)

Si bien esta frase es utilizada para describir otro aspecto de los programas de Windows, cabe utilizarla para describir al sistema como un todo. Cuando compramos una licencia de Windows obtenemos un permiso para utilizarlo bajo determinadas condiciones. No sólo eso, además, lo que nos permiten utilizar es un paquete cerrado: no hay manera de cambiar el entorno de escritorio si éste resulta “pesado” para el hardware limitado del que disponemos. “Lo que ves el lo que tenés”; si te gusta bien y sino, también.

En Linux, en cambio, se puede cambiar absolutamente todo. Esto hace que haya entornos de escritorio, gestores de ventanas, kernels e incluso aplicaciones adaptadas a cada necesidad. Hasta existen distribuciones o “sabores” que aglutinan todo eso de diferentes maneras y permiten la utilización de Linux en un hardware limitado. Esto permite una flexibilidad que Windows no posee. Por el contrario, las nuevas versiones de Windows exigen cada vez más recursos de hardware que obligan a los usuarios a realizar gastos gastos innecesarios para renovarlo.

Por qué Windows se hace todavía más lento con el tiempo

Un sistema operativo se supone que debe permitir al usuario interactuar con el hardware que utiliza, en nuestro caso, una computadora. Dicha interacción se realiza a través de drivers y de programas. Es lógico, entonces, que un buen sistema operativo permita instalar y desinstalar programas sin que ello repercuta en el rendimiento del sistema operativo, ¿verdad? Bueno, eso NO es lo que sucede en Windows.

Precisamente, en Windows, cualquiera sabe que al principio todo va más o menos rápido pero luego de un tiempo la máquina comienza a andar cada vez más lenta. Esto no es casualidad y, sobre todo, NO ES CULPA EXCLUSIVA DEL USUARIO porque, como dijimos anteriormente, por más que haya instalado todas las porquerías que a uno se le pueda ocurrir, también hay razones “sistémicas” al decrecimiento del rendimiento del sistema. Por ejemplo…

Defragmentación del disco rígido

Posiblemente, la razón más importante de la caída en el rendimiento tenga que ver con la defragmentación del disco rígido. Se trata de uno de los problemas que siempre ha tenido Windows, y más concretamente, el sistema de archivos que usa: anteriormente FAT y FAT32, hoy NTFS y con la llegada de Windows 8, ReFS.

Con el tiempo, y la creación de nueva información, nuevos archivos, etc. éstos terminan esparcidos en el disco, haciendo que el hardware del disco rígido tarde más y más en acceder a los mismos y, por consiguiente, enlenteciendo el sistema. De más está decir que los archivos más afectados suelen ser los del propio Windows, que está constantemente accediendo a ellos y sobre-escribiéndolos.

En Linux, en cambio, es posible elegir entre una plétora de tipos de archivos, aunque en la actualidad generalmente se utiliza EXT4.

El sistema de archivos EXT4 también genera fragmentación al igual que NTFS, FAT32 u otros sistemas de archivos. No obstante el algoritmo de asignación de bloques de EXT4 trabaja de forma más eficiente y por lo tanto la fragmentación en Linux siempre será infinitamente menor… en serio.

El Registro de Windows

El registro de Windows es una base de datos jerárquica que almacena los ajustes de configuración y opciones en Windows.

Hacen uso del registro el kernel, los controladores de dispositivos, los servicios, el SAM, la interfaz de usuario y, para colmo de males, también las aplicaciones de terceros, que muchas veces escriben datos a su antojo en esta base de datos, fragmentándola y llenándola de información inútil que en algunos casos incluso llega a corremperla. Esto, evidentemente, repercute en el rendimiento.

En Linux, no existe un Registro comparable. En general, las configuraciones de los programas se almacenan en archivos de configuración. Esta estrategia “descentralizada” no sólo no satura un Registro único sino que además facilita enormemente la eliminación de éstas configuraciones al desinstalar los programas.

Servicios y aplicaciones en segundo plano

La instalación de software muchas veces sepulta código nuevo en el arranque del sistema sin nuestro consentimiento o en forma “oculta” para el usuario.

Además, muchos de estos programas permanecen en memoria, bien como servicio o como procesos en segundo plano. Desde virus hasta los agentes de actualización de los programas o del sistema.

En Linux, si bien también hay aplicaciones que se ejecutan en segundo plano o en el arranque del sistema, éstas son muchas menos y además son más fáciles de distinguir, desactivar, bloquear y/o desinstalar.

Software oculto

En Windows existe infinidad de software oculto, en especial extensiones para navegadores pero también otro tipo de aplicaciones vinculadas al seguimiento o control de los usuarios sea ello realizado por una empresa con una apariencia más justificada (Microsoft controlando que el Windows no sea “pirata”, por ejemplo) u otro tipo de software relacionado a un malware, virus, etc. y que suelen abundar en el ambiente de trabajo de Windows.

Afortunadamente, en Linux predomina el software libre, lo que implica, entre otras muchas cosas, la no existencia de software oculto.

Por qué Linux va más lento que Windows

Así como planteamos que Linux aventaja a Windows en casi todos los aspectos que repercuten no sólo en la seguridad y estabilidad del sistema sino también en su rendimiento, hay que ser igualmente claros al admitir que existen algunas situaciones en las que Windows tiene las de ganar.

Concretamente, los drivers privativos de video no están a la altura de los de Windows. Mal por los fabricantes de esas tarjetas. Asimismo, los drivers libres tienen un rendimiento incluso menor, pero en ese caso no hay más que elogiar a los desarrolladores que elaboran los drivers “a ciegas” a través de ingeniería inversa. Es verdaderamente un milagro que dispongamos de drivers libres.

Aun así, en este aspecto, Windows todavía tiene las de ganar. Tal vez sea el único en el que puedo pensar en este momento. No obstante, vale la pena aclarar que se trata de una ventaja que Microsoft ha podido tomar por su posición monopólica y por sus acuerdos con los fabricantes de hardware.

Asimismo, en los últimos tiempos se han dado grandes avances en los drivers de video para Linux, impulsados por el impresionante crecimiento de Android (que está basado en el kernel Linux) y a las noticias del lanzamiento de Steam para Linux, lo que impulsó a varias empresas a anunciar el desarrollo de videojuegos para esa plataforma.

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